Desde el sábado estamos "disfrutando" del horario de verano, es decir, hemos adelantado nuestros relojes una hora. Esta costumbre de adelantar los relojes una hora el último fin de semana de marzo tiene su origen en la crisis del petróleo de principios de los 70. Se supone que con el cambio horario, haciéndo coincidir el comienzo de la jornada laboral con el amanecer, se aprovecha mejor la luz natural.
Sin embargo, España no tiene la hora que le en verdad le corresponde, deberíamos compartir hora con Inglaterra, ya que el meridiano de Greenwich atraviesa la
Península Ibérica, pero por motivos políticos, coincidiendo con el
régimen de Franco, en los años 40 del siglo pasado se decidió vincular
la hora española a la alemana, una hora más de la que se sigue en
Inglaterra.
No todo el mundo está de acuerdo con esta situación, y existe una campaña liderada por la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios, ARHOE, para volver al horario de Londres y Portugal, algo con lo que están de acuerdo un 68% de los españoles según diversas encuestas.
Ésta Comisión sostiene que volver al horario de Greenwich favorece la salud, aumenta la productividad y reduce los gastos. ARHOE elevó una propuesta de cambio de horarios al Gobierno, pero desgraciadamente, no es vinculante, aunque el ministro de Ecomonía, Luis de Guindos, aseguró que el Gobierno estudiaría el informe
completo y, en especial lo relativo al cambio de huso horario.
En la página web de la Comisión podemos encontrar el Manifiesto por unos horarios racionales en España, ver qué organismos, instituciones y personalidades lo apoyan y firmarlo online si estamos de acuerdo con él, cosa que acabo de hacer yo.
